
Vivo en mi propio mundo, alejado del atronador murmullo de los coches, cuyo pestilente olor provoca la gran perdida de nuestro amado planeta. Vivo lejos de todo eso, de todas esas barbaridades, de los zoológicos donde maltratan animales y de los colegios donde marginan a niños. No, yo tengo mi propio mundo, encerrada en mi cuarto de un chalet a las afueras de una ciudad grandiosa llena de contaminación, me sumerjo en mis incansables notas de guitarra y olvido lo despavorido que es el exterior. Y me sumerjo en el mundo que acabo de relatar....

Y para los que tenemos uno propio, sabemos lo maravilloso que resulta poseerlo...
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