
Cuanto más tiempo pasa, más me doi dando cuenta de que nuestro paso por el mundo es minúsculo. Pensando en cuanto puede durar un árbol milenario y hace cuantos millones de años see formó la tierra. Somos insignificantes. Pero lo que es más, hay personas que nos llegan a sentir aún más insignificantes e inservibles. Sara Baker, fué una chica sencilla cuando era pequeña, las dos nos conocemos de toda la vida. Pero cuando se fué haciendo mayor, yo iba viendo su metaorfosis. Y ahora se ha convertido en lo que bulgarmente llamamos una "zorra" con una mejor amiga Claudia que la pone verde a sus espaldas y un séquito de chiquillas hijas únicas, malcriadas que la intentan imitar en todo. Desde sus bufandas de Cachemire hasta sus bolsos de Tous. Bueno y por no hablar de su increible novio, por el cual Miriam está colado. Pelo negro sienpre en una pequeña cresta, atletico, alto con un bozarrón de macho macho, y unas manos cálidas y reconfortantes. Todo eso dice Miriam. A mí me parece un tío que no se sabe peinar, con pocas neuronas, y una horrible nuez mucho más grande de lo habitual, por no hablar de su bozarrón de orco.
Hoy les ha dado por molestando mientras las dos ibamos dando vueltas por el gran patio del recinto. Estábamos hablando de temas tipo la ouija de las cartas de tarot... a mí me da que no debemos molestar a los espíritus, pero mi amiga está cabezota-eso y que es más terca que una mula- de que quiere practicar una sesión con la ouija con migo. "Ohh... ha mi me encantan ese tipo de juegos... ¿dónde comprasteis la ouija?" se oyó una irritante vocecilla de duende detrás. Sara Baker, con el pobre de su novio descerebradode Ricardo Moreno. Ella se quedó parada ahí delanto con los ojos desorbitados y la boca tensa mirándo fijamente a los extraños ojos marrones clarísimos de Ricardo. "Lo siento, los muertos conversan con la gente i-n-t-e-l-i-g-e-n-t-e así que... no creo que les inte..." empecé yo con mi tono irritado que pongo cuando la gente es tan maleducada. Estábamos hablando mi amiga y yo, y ella a parte de estar espiándonos nos interrumpe, y otra vez me quedé a media palabra mientras decía: "Bueno simplemente estoy preguntando donde se compras esos trastos, pero seguro que lo abréis robado de algún vertedero, Ricardo no sé cómo me has convencido para que les preguntara a estas freaks" dijo balanceando su lacio cabello rubio de bote. Se empezó a ir y el al principio se nos quedó mirando como... ¿desesperado? pero un último tirón de Sara bastó para avisarle de que le siguiera y no se quedara con las "escluidas del mundo LOL".
Al final de las clases Miriam se tubo que quedar, tenía clases particulares de matemáticas con la señorita Moor. Cogí mi bicicleta y me dispuse a partir cuando una cálida mano me cogió del hombro. Me volví sobresaltada para ver al figura de Ricardo. Me cogió de la capucha de mi fina - pero demasiado larga ya que me llega hasta debajo de el culo - chaqueta de lunares azules sin muchos miramientos. Me llevó a un sitio apartado, lejos de las fieras de las chicas seguidoras-de-su-novia-perfecta-a-la-que-podrian-decir-que-le-pilló-con-la-freak putas y me dijo con los ojos más desesperados que aya visto hasta ahora "Necesito tu ayuda, o la de tu amiga, pero creo que no le caigo bien, nisiquiera me habla" "¿Y para de porras necesitas mi ayuda?" "Creo... mi padre ha muerto hace poco..." Esta vez, su voz temblaba, parecía que algo de dentro de el, se estaba rompiendo y ya empezaban a brillarle los ojos. "Y quieres que yo le invoque ¿no es cierto?" Pregunté con mi clásica ceja levantada, y la sonrisa pícara en el rostro. El asintió. "¿Sabes? Todo eso de los espíritus son patrañas, puede que las cartas si, pero los espíritus... aunque nunca lo he probado, solo me fiaria de la ouija, pero nunca se sabe si enrealidad alguien lo está moviendo" Dije, mientras jugaba con la ranita de el llavero. "Dios... pero tengo que intentarlo, al parecer me dejó una cosa a medias, necesito saber todo y él es el único que puede decirmelo" Aquel chico estaba hablando en clase. Yo me quedé pasmada, el chico atlético, el chico guapo, el chico que todo lo tiene y tiene miles de admiradoras, el robusto y "mazizo" chico a quien todas rinden omenaje, estaba ante mí, una cualquiera, llorando a lágrima viva. Pero me recordé a mí misma, que el también era otro ser humano y no un Dios infinito. Más me sorprendió por el hecho de que yo pensaba que sería más... fuerte. Bueno al final no se cómo acabo el apollado en mi hombro y yo dandole palmasçditas en la cabeza. "Si quieres, mañana que es viernes vamos al pàrque de aquí o a algún lugar lejos de tu novia para que no piense nada raro y... me lo cuentas todo..." dije con mi voz consoladora, no entiendo cómo he podido hablarle así a un chico de los que se metían con mi mejor amiga. "Sí, vale, estoy haciendo el ridículo" Dijo sorbiendose los mocos mientras me ponía bien la chaqueta. "¿Tú dónde vives?" preguntó "En las afueras, al lado del bosque" "Bueno pues... me pasaré por allí, ¿no les importará a tus padres no?" dijo, le miré por primera vez fijándome bien en sus ojos, clavé en el una mirada dura, y al fin aparté la vista, ya que pareció que el no podía hacerlo y me subí a la bicicleta. "¿A qué hora paso?" "Me da lo mismo" Saqué una libretita de uno de los bolsillos de mi falda - no penséis mal, ddebajo tengo legins para la bicicleta- y me saqué el bolígrafo de la oreja. Garabateé el número del fijo y mi correo y se lo pasé. "Adiós" dije, No esperé respuesta me fuí mientras veía a Sara dedicarme un gest obsceno con el dedo y mi rabia aumentaba, al darme cuenta de lo que estaba haciendo.